viernes, 10 de junio de 2022

día 4529 de esclavitud, castrado permanentemente

si hubiera una imagen que pudiera expresar como ha sido el día de hoy, posiblemente sería el de un animal herido que se vuelve sobre sí mismo y se acurruca en un rincón, alerta pero con la cabeza siempre agachada, ahorrando fuerzas esperando que el cuerpo se sane por sí solo. así se siente el objeto en estos momentos y así se ha sentido durante todo el días. el sentimiento imperante es el de tristeza y frustración, y el estado físico es el de agotamiento. lo primero viene porque han pasado demasiadas cosas. la reunión del miércoles fue la gota que ha colmado el vaso del aguante del objeto. la situación física no ayuda porque el dolor ha mermado su capacidad de resistencia y le ha provocado ese agotamiento que no es sino consecuencia de tanta tensión y sobre todo de soportar tanto dolor. y como siempre, la última clave, la única realmente, la dio el Dueño por la tarde. Él ha estado pendiente del objeto en todo momento y se ha mostrado atento y en modo Daddy con el objeto. con su sabiduría le dijo algo en lo que el objeto no había caído, que cada vez era más duro para el objeto vivir entre los humanos y simular ser uno de ellos. que esto era la consecuencia lógica de la radicalización de su entrenamiento, y que llegará un momento en que será insostenible e insoportable para el objeto hablar, decidir, o hacerse pasar por un humano más. no se puede forzar la máquina hasta ese punto porque la contradicción profunda que siente el objeto tiene que resolverse, de una forma o de otra, porque no se puede mantener indefinidamente. otros podrán sin duda, porque de hecho lo hacen. combinan sus dos vidas, sus dos existencias. para el objeto es algo completamente imposible y habrá que ponerle solución. el Dueño lo tiene claro: ordenar al objeto que vaya a la península para no volver, y encerrarlo para siempre, como siempre ha querido. la cuestión es hacerlo con el menor daño posible no solo para el objeto sino para la gente de su alrededor. pero días como hoy, oscuros y sin sentido, son los que realmente hacen que valore los otros, aquellos que son iluminados por el Dueño y que dan sentido a la existencia del objeto.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.

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